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TEXTOS CURIOSOS

DE MÍNIMOS

Y

SOBRE MÍNIMOS

Santa Juana de Valois, Patrona de la Tercera Orden de los Mínimos
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Sobre Mínimos

De Antoine Godeau en su Les Fastes de l'Eglise (1674):

 

«...Au monde, avec ce coeur, pour combatre le monde / De parfaits pénitens une famille il fonde, / Dont le nom, quoy que bas, marque la dignité, / Car la grandeur Chrestienne est en l'humilité. / Voir dans leur lit profond, d'une rapide course, / Les fleuves remonter vers le lieu de leur source, / C'est voir agir FRANÇOIS dans cet Ordre nouveau, / Dont il est & le pére, & l'ame, & le flambeau. / Là, dans un corps mortel les ames prisonniéres, / Des célestes Esprits ont les vives lumiéres; / Là, des sens déréglez on ne suit point les loix, / Là, les plus doux plaisirs se cherchent en la Croix, / Là, se fait au Démon, une éternelle guerre, / Et là, l'on voit le Ciel descendre sur la terre...»

 

De Mínimos

Del Venerable Diego Pérez sobre arrobamientos en la oración:

 

«...No hemos de colegir el aprovechamiento del alma de esos accidentes, sino del ejercicio continuo de las virtudes, sobre todo de la paciencia y humildad con perseverancia. En habiendo esto, hay lo que es menester, y si esto no hay, aunque una persona se eleve hasta el cielo, y tenga su trato con los Ángeles, es cierto que de nada le servirá...»

 

 

Sobre Mínimos

De la Historia de las Instituciones Monásticas (1842):

 

«...Los Mínimos pretenden tener algunas prerrogativas sobre los demás relijiosos y escederlos en austeridad por el voto que hacían de la vida cuadragesimal, que es el distintivo de esta Orden. Pero al que tal crea le hubiere sido conveniente esperimentar algún tiempo la abstinencia de carne de los cartujos aun en sus mayores enfermedades, el silencio perpetuo y el uso continuo del silicio, y también la pobreza y mortificaciones de los capuchinos...»

 

De Mínimos

Pedro J. Nicolau sobre necesidad del estudio en la Orden:

 

«Si bien es verdad que puede uno ser santo sin ser letrado, como lo fue N.P.Glorioso San Francisco de Paula, y puede el otro ser letrado sin ser santo, como lo fue Martín Lutero, hallo por moralmente imposible que una Comunidad religiosa, en donde la juventud no se aplica al estudio de las letras, persevere mucho tiempo en virtud, porque no aplicándose al estudio la mocedad, y faltando los ancianos doctos (como es fuerza que falten), queda una Comunidad de ignorantes, sin tener quien los guíe, sino que un ciego guíe a otro ciego, y vengan a caer en la hoya...»

 

 

Sobre Mínimos

Pedro Jaime Tristany y Bautista Fulgoso sobre la Regla de los Mínimos:

 

«...dize Bautista Fulgoso que vino san Francisco de Paula el Príncipe de la Quinta Regla y se la aprovó el Papa Alejandro Sexto...Y así como las quatro (Reglas) eran figuradas por las llagas de los pies y manos de Jesu Christo, esta de S.Francisco de Paula era figurada por la llaga del lado de Christo nuestro bien, puerta de su divino coraçón y morada del amor...»

 

 

De Mínimos

Roig y Jalpí (y Guichard) sobre tratamiento de los Generales:

 

«Año de 1547 salió electo General el Reverendíssimo P.Fr. Simon Guichardo de nación Francés...Quando le huvieron elegido dixo estas palabras: "Hijos, el officio de General aceto por obedecer al Señor, que bien sabe él que le quiero para servirle: el título de Reverendíssimo dize mal con hijos de San Francisco de Paula y de Religión que tiene nombre de Mínimos y tanto deve ser humilde; ese honor se deve a los Obispos y Cardenales, como superiores en las dignidades de la Iglesia, y si bien el General de qualquier Religión le merece, por ser cabeça superior de todos, al que lo es de Religión de verdaderos humildes bástale el de Reverencia". Pudieron tanto estas palabras llenas de humildad que determinó el Capítulo que ni de boca, ni por escrito se disse a los Padres Generales más que Reverendo y Paternidad Reverenda, lo qual duró en la Religión muchos años, y en ningún Capítulo General se halla derogada esta tan santa y loable determinación...»

 

 

 

Sobre Mínimos

Vélez de Guevara sobre el lugar en el cielo de S.Francisco de Paula:

 

« Y la Rufina estaba absorta mirando su calle Mayor, que no les entendió la plática, y volviéndose a ella el Cojuelo, le dijo :

 - Ya vamos llegando, señora huéspeda, donde cumpla lo  que desea: que ésa es la Puerta del Sol y la plaza de armas de la mejor fruta que hay en Madrid. Aquella bellísima fuente de  lapislázuli y alabastro es la del Buen Suceso, adonde, como en pleito de acreedores, están los aguadores gallegos y coritos gozando de sus antelaciones para llenar de agua los cántaros. Aquélla es la Victoria, de frailes mínimos de San Francisco de Paula, retrato de aquel humilde y seráfico portento que en el palacio de Dios ocupa el asiento de nuestro soberbio príncipe Lucifér.»

 

 

 

De Mínimos

Fray Juan de Morales sobre ortografías:

 

«En la ortographía Castellana confiesso que me e quedado templado a lo antiguo. Porque viendo en muchos libros de los que en estos tiempos salen tanta novedad en esto que ya declina a vicio, escriviendo cuanto por quanto, cuatro por quatro, cual por qual, y otras cosas a este tono, yo quise más declinar a otro extremo y que la escriptura en Romance se acercasse más a la Latina. Vicio será en opinión de algunos. Pero como en esto no ay reglas ciertas, cada uno sigue su parecer y quadra aquí que la diferencia que ay en los rostros, ay en los usos y en los gustos, y que todos no se goviernan por uno, cada qual sigue el suyo.

Mille hominum species et rerum discolor usus,

velle suum cuique est nec voto vivitur uno

Y ni está tan apoderado ni tan señor el uso (que todavía es nuevo) que nos aya de poner leyes, ni aun le dio tanta facultad Horacio para arbitrar y mudar en lo que toca al escrivir, sólo en el hablar…»

 

Sobre Mínimos

Voltaire sobre los mínimos y su Fundador:

 

«Les minimes ne fesaient ni bien ni mal. Ils furent fondés par un homme sans jugement, par ce Francesco Martolilla, que Louis XI priât de lui prolonger la vie. Ce Martorillo ayant reglé en Calabre que ses moines mangeraient tout a l’huile, parce que l’huile y est presque pour rien, ordonna la même chose à ses moines établis par lui-même dans les climats septentrionaux de France où les oliviers ne croissent point, et où l’huile est quelquefois si chère que cette nourriture, ordonnée par la frugalité, est un luxe.»

 

De Mínimos

Fray Antonio Genzor sobre los ilustrados del XVIII:

 

«Mal acondicionado genio de nuestro siglo, engolosinado con las invenciones y apólogos de erradas ingeniosidades, que le precedieron; se desagua hasta agotar sus más estudiosos desvelos en arengar doctrinas con que iludir a los incautos. Para este fin se arma de engañosas críticas, hinchadas eloquencias y presumptuosas imposturas, que, atrebiéndose a levantar sus tiros hasta el blanco de los antiguos y modernos depositarios de la única invariable Theología, pretenden aportillar todos o los más sagrados antemurales de la Iglesia, ya poniendo en palestra la identidad de sus genuinos depósitos, ya entrometiendo o imputando yerros al oro de sus escritos, y ya notándoles de menos eloquentes y rethóricos, pero siempre inspirándonos el desvío de las lecciones de estos Maestros a las de los Ethnicos y demás enemigos del nombre Christiano, para que olvidados del manejo de aquellos, se haga burla de nuestros Theólogos, como de Exército desarmado.»

 

 

Sobre Mínimos

Monseñor Dabert sobre la minimez de la Orden (1875):

 

«On peut dire, en effet, que comparée à d'autres Ordres religieux, la famille du saint patriarche de Paule, minime de nom, minime d'esprit, est demeurée encore minime quant à toutes ces choses qui excitent l'attention des contemporains, et attirent ensuite le regard de l'histoire. Ce cachet d'effacement est, pour ainsi dire, sa loi; et cette loi se vérifie, même en ce qui touche la gloire de la sainteté et du martyre. Certes, ni la sainteté, ni l'esprit de sacrifice, ni le dèvouement à la foi, n'ont manqué à l'Ordre des Minimes...Mais, encore une fois, presque tout cela est comme voilé derrière un nuage qui semble avoir été ménagé tout exprès par la Providence.»

 

 

De Mínimos

Padre Juan de Ludeña sobre utilidad del escribir:

 

«...Mucho se deve a quien escrive con acierto; da luz, para que otros no yerren; sólo rozarse con sabios aprovecha; del hombre grande, aun quando calla, se logran conveniencias, qué será quando habla y escrive?»

 

 

 

Sobre Mínimos

Jerónimo Román en su Repúblicas del mundo (1595):

 

«Desseava llegar a este lugar ya: porque creo que soy el primero que escrive en historia particular, de todas las órdenes, el origen y principio de la sancta religión que es llamada de los Mínimos, instituyda por el padre sant Francisco de Paula, y oblíganos a todos honrar esta orden, assí con la lengua, como con la pluma, por vivir sus professores con mucha religión y observancia...»

 

 

De Mínimos

Padre Rafael Sabater sobre el martirio de Ramón Llull:

 

«...Quanta persecución, qué ignominias y afrentas, qué injurias y baldones no executaron los de Bugía contra nuestro amabilíssimo Raymundo? Hasta meter en él sus manos violentas para matarle. Atiéndase al odio mortal, con que los Mahometanos le martirizan: a la rabiosa envenenada ponzoña, con que le persiguen, al diluvio de innumerables piedras que le disparan. Pero qué? Essas mismas piedras, que arrojadas de sus enemigos, por la irreconciliable oposición a su doctrina, son en sus manos una descarada pecaminosa malicia, padecidas por Rayumundo y trasladadas a su cabeza, no son sino una pedrería muy preciosa de jacintos, zafiros, topazios, esmeraldas, con que se le han labrado una riquíssima diadema de loores los más sublimes, y una corona nobilíssima de trofeos: In capite ejus coronam de lapide pretioso...»

 


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