Convento de Capurso


El Convento de San Francisco de Paula de Capurso, perteneciente a la Provincia monástica de Apulia, tiene sus orígenes en la donación instrumentada en 4 de abril de 1617 por Gianpaolo Mizio y Francesco Manipolo de diversos bienes y derechos a fin de proveer a la reparación de locales anexos a la iglesia de Araceli, a la adquisición de bienes necesarios y a proveer de alimento y vestido a los religiosos del futuro convento. Dos días después se formalizaba también la cesión a los Mínimos, representados por el Provincial Padre Ludovico de Monopoli, por parte del clero local y el municipio de la iglesia de S.María Araceli con sus jardines, cementerio y casas; previamente los mínimos se habían proveído de la correspondiente autorización del Arzobispo de Bari Monseñor Ascanio Gesualdo. Aquel mismo año el convento fue aceptado por el Capítulo General de la Orden. La primera piedra del convento, que con el tiempo tendría capacidad para 12 religiosos, se puso en presencia de la Princesa Giovanna Pappacoda.
El culto a San Francisco de Paula se difundió en Capurso de tal modo que en 1636 fue formalmente proclamado Protector de la población. Mediante sucesivos legados y donaciones pudo ponerse la primera piedra de la nueva iglesia en 1689.
Los historiadores han advertido una progresiva decadencia del convento mínimo a partir del siglo XVIII, atribuible de una parte a los litigios con el clero secular a causa de los derechos de sepultura y al desplazamiento devocional que supuso la atribución de milagros a la imagen de la Madonna del Pozzo.
El convento fue suprimido en 1809 y más tarde dado al municipio que estableció allí diversas dependencias. Hacia 1853 se iniciaron gestiones encaminadas al retorno de los frailes mínimos, pero estos no pudieron tomar posesión hasta junio de 1856 (entre los religiosos entonces enviados hay que mencionar al Padre Lector Gianbattista Mantuano). Unos años después los mínimos abrieron escuela pública en el convento. Pero en diciembre de 1866 se vieron nuevamente obligados a abandonar esta casa, que se adaptó a usos civiles. En 1995, a petición del Consejo municipal, se instituyó por decreto del Arzobispo de Bari la Parroquia de San Francisco de Paula, que utiliza la iglesia y parte de las antiguas dependencias conventuales.
 


BIBLIOGRAFÍA: