Monasterio de Écija

El Monasterio de Monjas Mínimas de Écija tuvo su origen en el testamento otorgado por María Francisca de Heraso y Galindo Aguilar en Constantina el 1 de julio de 1687. Tras la muerte de la otorgante finalmente se gestionó el poder establecer dicho monasterio en el Beaterio de la Visitación de Santa Isabel de Écija. En 1726 el Padre Ramírez de Arellano buscó el apoyo del Consejo Real a través de la influencia de Sor Manuela Antonia de San Francisco de Paula, clarisa de las Descalzas Reales. Se pidió al Padre Franco Sirera, a la sazón Colega y Vicario General para España, que destinara religiosas mínimas para la fundación. Fueron enviadas mínimas de Sevilla (2 del monasterio de Sierpes y 2 del de Triana). La fundación se hizo efectiva el 22 de diciembre de 1731, intitulándose el monasterio a Nuestra Señora de la Soledad y San Francisco de Paula; el 29 de diciembre fue elegida Correctora Sor Ana de Jesús Rodríguez y el 1 de febrero de 1732 vistieron el hábito diez de las componentes de aquel Beaterio. Las monjas, conocidas también popularmente como las Victorias de Santa Isabel, tuvieron una vida de regularidad claustral, aunque con importantes carencias materiales en el siglo XIX; baste decir que de acuerdo con la ley de 1 de abril de 1859 se habían presupuestado 10.805 reales de vellón para la reparación conventual y que dos años después la comunidad nada había recibido. La indigencia llegó a tal punto con el advenimiento de la segunda República que en 1933 la monjas tuvieron que abandonar el monasterio. Algunas dejaron definitivamente la vida claustral y otras pasaron a integrarse en las comunidades de Jerez y de Sevilla. Las de Jerez primero y las de Sevilla después intentaron desde final de la guerra civil hasta bien entrados los años sesenta recuperar el monasterio que había sido cedido por el Arzobispo a las filipenses; apoyadas estas por el Prelado, obtuvieron de la Santa Sede la cesión de la casa, de forma que las mínimas simplemente obtuvieron una moderada compensación económica y la recuperación de algunos objetos de valor.  Las filipenses dejaron Écija en el año 2013, quedando iglesia y convento pendientes de destino.

BIBLIOGRAFÍA: