Bernardino di Cropalati o Cropolati (o también Bernardino di Otranto)

Religioso sacerdote mínimo. La diversidad en el nombre se explicaría, según algunos, en que Cropolati sería el pueblo natal y Otranto el apellido familiar. Según los antiguos cronistas, su conversión y el afianzamiento de su vocación, con dificultades de parte de su parentela, hay que atribuirlos a la acción directa de San Francisco de Paula en el convento de Spezzano, algo que en la cronología tradicional, hoy cuestionada, se situaba en 1454. Tanta era la estima en que San Francisco de Paula le tenía que, una vez ordenado sacerdote, le eligió como su confesor. Fue llamado desde Roma a Francia por San Francisco, quien en octubre de 1489 le facultó como vicario y visitador para restablecer la disciplina en los conventos de Calabria, Sicilia y Nápoles. Fue Corrector local en Gien (1498, 1501, 1505) y Tours (1499). Viendo acercarse el fin de sus días, San Francisco lo nombró su Vicario considerando que, aunque no fuese de los más letrados de la Orden, sí era de los más virtuosos y prácticos. A la muerte del Padre Fundador, Bernardino fue confirmado en su cargo por el Papa Julio II. En el I Capítulo General, celebrado en Roma, fue uno de los defensores de la legitimidad del voto de vida cuaresmal. Fue después Provincial de Calabria (1508) y, terminado su mandato, pasó a residir al convento de Nápoles-San Luis; allí transcurrió los últimos diez años de su vida, cultivando las virtudes y se dice que recibiendo incluso el don de profecía. Se señala su muerte en 1520, después de más de 64 años de vida religiosa; fue enterrado bajo el altar mayor de la iglesia conventual.