Patronos de la Orden Mínima


El Padre Peyrinis, al inicio de sus Commentaria a la Regla de los Mínimos, plantea la cuestión de si tal Regla (y, por extensión, la Orden) tiene un Patrón principal, llegando a la conclusión de que San Francisco de Paula fundó la Orden bajo la protección de Jesús y María. Aduce para ello, entre otras razones, los muchos conventos fundados bajo esta advocación y la presencia de los nombres de Jesús y María en los sellos utilizados por el Procurador General (y eventualmente en los del Corrector General).

En la tradición de la Orden el Protector propiamente dicho ha sido San Miguel Arcángel, a quien se representa en algunos grabados entregando al Fundador el emblema "Charitas", aunque en un primer tiempo el Ángel que le servía el escudo era un ángel indeterminado. Oficialmente, San Miguel fue declarado patrón de la Orden por la Sagrada Congregación de Ritos el 26 de agosto de 1670. En la mayor parte de las iglesias conventuales de los mínimos existía en el pasado una capilla dedicada al santo arcángel. Además, en septiembre, en la fiesta de San Miguel Arcángel, se celebraban los Capítulos Provinciales y Definitorios, eligiéndose en los primeros al Corrector Provincial y, en unos y otros, eran designados los Correctores y Vicarios Correctores locales, respetando, a ser posible, la votación hecha por los religiosos de cada convento. Todavía hoy las Constituciones de la Orden de los Mínimos recogen, dentro de sus principios fundamentales, que San Miguel es el Celestial Protector, aunque su culto generalizado en la práctica se ha reducido notablemente, pasando, de hecho, a ser relegado en la medida en que ha adquirido mayor énfasis el culto del fundador San Francisco de Paula.

El establecimiento de otros patrocinios ha sido intentado a través de los siglos, pero no ha cuajado. A finales del siglo XVI, el Padre Pedro de Mena trató, siendo Corrector General, de introducir a la Virgen de la Victoria como patrona de toda la Orden (tal carácter le otorga en el prólogo de su Vida de San Francisco), pero no tuvo ninguna continuidad. El Capítulo General de 1728 reconoció como patrona secundaria (post Sanctum Michelem Archangelum, dicen las actas) a la virgen y mártir Santa Oliva, pero su veneración no llegó a extenderse significativamente fuera de Sicilia.

En 1848 el Padre Knecht afirmaba el patronazgo de la Inmaculada sobre las provincias napolitana y siciliana de la Orden.

El actual Directorio de la Orden establece que el patrono de los coristas mínimos es Santo Tomás de Aquino.
La Tercera Orden tiene como Patronos a San Francisco de Sales y a Santa Juana de Valois.